Es un corredor de fondo que no ha fallado, a sus 78, a la última cita con el maratón de Nueva York. El psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943), que dirigió el sistema de hospitales públicos de Nueva York del 1995 al 2002 y vivió el 11S en primera línea, revela que su 25.º maratón le llevó nada menos que «cinco horas y seis minutos». «Lo hice corriendo y andando…».
Luis no es el chico que en el 68 cruzó el Atlántico con su título de médico bajo el brazo para descubrir en Nueva York el cielo abierto, ese lugar con luces y sombras, pero «donde las oportunidades te persiguen». Más de medio siglo después, no es exactamente el mismo, pero su optimismo ha mejorado. En esto ayuda, dice, el ejercicio físico, que empezó a hacer a los 49 años. «Fui de los que empezaron tarde, pero el ejercicio me ayudó tanto…», confiesa.
En este mundo pandémico, bajo la amenaza incalculable de Putin, el médico se detiene a subrayar que «la maldad no es locura». ¿Putin no es un loco? «Yo no puedo comentar la salud mental de Putin porque no lo conozco, pero hay que separar la salud mental de la maldad. Dañar a otros y no sentir compasión ni culpa es maldad. Parece que, si alguien hace una barbaridad, está loco. Y no es así».
]]>Esa es la conclusión de un reciente estudio en el área de los campos magnéticos del cosmos, una característica de nuestro universo sobre la que aún hay muchas preguntas sin resolver.
Este hallazgo de un equipo de la Universidad de Toronto puede ser útil para entender mejor cómo funcionan los campos magnéticos del universo y cómo afectan el comportamiento y la evolución de las galaxias.
“Este modelo tiene implicaciones para el desarrollo de un modelo holístico de los campos magnéticos en las galaxias”, escriben los autores del estudio.
¿En qué consistió el hallazgo y cómo puede ayudar a mejorar nuestra compresión del universo?